sábado, 5 de septiembre de 2009

GUERRAS ENTRE ROMANOS Y JUDIOS.

Las primeras comunidades cristianas tuvieron que padecer las dos revueltas de los judíos contra Roma. Dos guerras crueles hasta extremos inconcebibles y cuyo previsible desenlace supuso la aniquilación del judaísmo en su propia tierra.
El origen de la revuelta del año 66 d.C. es doble: la situación político-social de los judíos, sus enfrentamientos internos y los clamorosos errores provocados por el loco Nerón habían llegado a un punto en el que sólo cabía una solución: que todo el país estallara como una bomba. Y estalló. Con la excusa de la guerra contra la ocupación romana cada grupo religioso, bien surtido de fanáticos sanguinarios y todos ellos creyéndose ser el "mesías", se dedicó a sacar el mayor partido posible del caos sin comprender lo que realmente habían hecho: iniciar una guerra contra Roma, la potencia militar más poderosa del mundo.
Unos incidentes provocados por el incompetente prefecto Gesio Floro y que costaron la vida de más de tres mil judíos sirvieron para que los zelotes, la secta más extremista de todas, consiguiera apoderarse de la fortaleza de Masada y pasar a cuchillo a la desprevenida guarnición auxiliar romana (en Israel no había destacadas legiones romanas, sino tropas auxiliares sirias que servían en el ejército romano pero que no eran ciudadanos romanos) para a continuación, hacerse con el control de Jerusalén. Una Jerusalén ya repleta de judíos dispuestos ya a lo que hiciera falta y que tomaron la fortaleza Antonia matando a toda la guarnición auxiliar romana y obligaron a las tropas del palacio de Herodes a refugiarse en las torres hasta que sin víveres se rindieron a cambio de la promesa de dejarles marchar. Pero todos fueron asesinados, y no sólo los auxiliares romanos, sino centenares de judíos "sospechosos", entre ellos el Sumo Sacerdote. Todo el odio contenido durante siglos salió a la superficie. Por todo el Imperio Romano se sucedieron las matanzas de judíos y gentiles que se acuchillaban en las calles en medio de una orgía de sangre en la que, pasado el primer momento de sorpresa, siempre llevarían las de perder los judíos. Así, en Alejandría los judíos, que atacaron a los egipcios con saña fueron después masacrados sin piedad por la población que estuvo al borde de exterminarlos.
El legado propretor de Siria era Cestio Galoun incompetente que bajó hacia Jerusalén con un tercio de sus tropas pero tuvo que retirarse al no poder asegurar sus suministros en el invierno del año 66. Este militar de opereta cometió los típicos errores del incapaz y se aventuró con sus tropas por las colinas de Beth Horon. Los romanos, que eran imbatibles en terreno despejado por su disposición táctica formando tres líneas intercambiables, tenían un punto débil: si les atacaban en plena marcha no podían formar las líneas y podían ser derrotados. Y eso fue precisamente lo que ocurrió. Los romanos, haciendo uso de su soberbia disciplina, consiguieron reagruparse y salir del atolladero, pero tuvieron que abandonar su caravana de provisiones y equipo pesado que los judíos llevaron en triunfo a Jerusalén. Ebrios con su triunfo pero sabiendo que Roma era imbatible en campo abierto, se dispusieron a resistir atrincherados tras los muros de la Ciudad Santa sin comprender que los romanos, maestros absolutos del arte del asedio, tenían todas las de ganar. En la primavera del año 67 el emperador Nerón ordenó a su general Flavio Vespasiano que iniciara la reconquista de Israel. Vespasiano tenía entonces 57 años y era el mejor soldado de Roma en aquellos momentos. Veinte años antes, siendo legado (comandante en jefe) de la Legión Augusta se había destacado heroicamente durante la conquista de Britania (Inglaterra) siendo emperador Claudio. Era un militar nato, con una tremenda experiencia de décadas de servicio en las legiones y un instinto guerrero ante el que los judíos nada podían oponer. Vespasiano tenía con él a su hijo Tito, un oficial de 27 años que había heredado las virtudes militares de su padre. Vespasiano tenía el mando de nueve legiones (cada legión se componía de unos 5.000 hombres) y aproximadamente el mismo número de auxiliares. Como los estados aliados estaban obligados a aportar sus tropas, el total de fuerzas a las órdenes de Vespasiano era de unos 100.000 hombres, aunque sólo utilizó para invadir Israel las legiones V, X y XV, unidades curtidas que nada tenían que ver con las tropas auxiliares sirias a las que los judíos habían derrotado. La legión X estaba al mando del legado español Trajano, el padre del futuro emperador. sofisticado equipo, su soberbia disciplina y su superioridad táctica hacían de las legiones romanas unas auténticas máquinas de picar carne, pero aunque algunos judíos elevaron sus voces sensatas pidiendo llegar a un acuerdo con Roma, fueron acusados de traición y asesinados por los radicales que se habían hecho con el poder. Mientras, Vespasiano conquistaba Galilea al modo romano: ciudades arrasadas, decenas de miles de hombres ejecutados y mujeres y niños vendidos como esclavos. Con Roma no se jugaba, pero ya era tarde para que los judíos lo descubrieran... Ante aquella respuesta, el ejército judío que debía defender Galilea desertó aterrorizado ante el avance de las legiones y sus jefes, liderados por un noble llamado José, se refugiaron en una cueva donde decidieron suicidarse, pero José, que se las arregló para quedar el último, decidió entregarse a los romanos. Llevado ante Vespasiano, José predijo que en menos de un año el general sería emperador romano, lo que a Vespasiano le debió hacer gracia, porque le perdonó la vida, influido también por el hecho de que José tenía influyentes amistades en Roma y que siempre había manifestado su público rechazo a la guerra contra Roma. Este tal José no es otro que el famoso historiador Flavio Josefo, que se convertirá en el consejero judío de Tito y escribirá después la importantísima obra "La Guerra de los Judíos" que es el documento más preciso que tenemos sobre esta época y una auténtica maravilla historiográfica.
El modo de actuar de los romanos causó tal terror en las ciudades judías que la mayoría se rindieron sin oponer resistencia mientras miles y miles de judíos huían aterrorizados hacia Jerusalén. En la Ciudad Santa, el jefe de los zelotes, Juan de Giscala, inició una purga de "sospechosos" en la que fueron asesinados centenares de judíos. Los sacerdotes, apoyados por la mayoría del pueblo, les atacaron en el Templo y quedaron asediados allí, pero en su ayuda llegaron los idumeos que les liberaron y ambos grupos, zelotes e idumeos, se dedicaron a asesinar a centenares de sacerdotes y "sospechosos". Jerusalén se tiñó de sangre. Los cristianos, horrorizados ante las matanzas, huyeron hacia el sur mientras Vespasiano cerraba poco a poco el cerco sobre la Ciudad Santa conquistando Samaria. En esos momentos de zozobra, los esenios de Qumrán escondieron sus textos en la gruta en la que serían hallados 1.879 años más tarde. En otoño del año 68 llegó la noticia de la deposición y muerte del loco Nerón y el nombramiento de Galba como emperador. Vespasiano envió a Tito a Roma para presentarle sus respetos al nuevo César, pero en Grecia se enteró del asesinato de Galba y regresó junto a su padre.
Mientras tanto, otro iluminado sediento de sangre llamado Simón Bar Giora, consiguió reunir una gran fuerza de judíos descontentos y atacó Idumea devastándola en represalia por las matanzas de Jerusalén. En medio de la guerra contra Roma, el pueblo de Israel se desangraba en inútiles guerras civiles. Cuando Simón Bar Giora llegó a Jerusalén se enfrentó a Juan de Giscala en una horripilante matanza que duró días y días y en la que murieron miles de judíos inocentes, atrapados entre los dos bandos. Para entonces se habían sucedido en Roma Galba, Otón y Vitelio como emperadores en un año y Vespasiano, harto del caos, se hizo proclamar emperador por sus tropas y dejando la guerra al cuidado de su hijo partió para Roma no sin antes poner en libertad a José, el que le había profetizado un año antes que sería emperador y al que se otorgaría más tarde la ciudadanía romana tomando el nombre de Flavio Josefo en agradecimiento a su salvador Flavio Vespasiano. Tito, magnífico general y un auténtico lujo de persona, completó el cerco de Jerusalén con las legiones XII, V y X.
En Jerusalén, los zelotes andaban a espadazos entre sí divididos en dos grupos que se dedicaban a quemarse las provisiones unos a otros. Esas provisiones que hubieran podido ayudar a mantener alimentada a la enorme población refugiada y que ahora veía como los romanos rodeaban la ciudad sin remedio... y sin alimentos. La conquista de Jerusalén fue terrible. Los romanos avanzaron metro a metro sobre un terreno defendido fanáticamente por los judíos en medio de un hambre atroz que mataba más judíos que los propios romanos mientras los hombres de Juan de Giscala, enloquecidos por el hambre, se dedicaban a torturar y asesinar a más y más judíos en medio de una sanguinaria orgía que parecía no tener fin. Tras conquistar la Antonia, Tito ordenó el asalto del último baluarte: el Templo. A pesar de las órdenes expresas de Tito para evitar su destrucción, en medio de la lucha se incendió y quedó destruido. Todos los zelotes fueron ejecutados salvo 700 que fueron enviados a Roma para figurar en el Triunfo de Tito en el que se mostraron al pueblo de Roma los tesoros sagrados del Templo tomados como botín. Simón Bar Giora fue ejecutado en Roma y Juan de Giscala condenado a cadena perpetua.
Ilustración de Peter Connolly (Ed. Greenhill books). Connolly que muestra el Triunfo de Tito en Roma. El desfile ha llegado a la subida al Capitolio atravesando el Foro por la Vía Sacra por la que desfila el ejército de Tito, entre la imponente mole de la basílica Julia y la tribuna de los Rostra, aclamado por el Pueblo Romano. En este punto Simón Bar Giora (esquina inferior izquierda) es apartado para ser estrangulado ritualmente en el Tullianum. Tras Bar Giora se halla el carro de oro con Tito revestido con la toga triumphalis de púrpura y oro. En primer plano, iniciando la ascensión al Capitolio, los legionarios que portan los tesoros sagrados del Templo y los carteles explicativos y los toros blancos que van a ser sacrificados a Iupiter Optimus Maximus en ofrenda.
El resto de los sublevados fueron vendidos y acabaron muriendo en los juegos de gladiadores. Jerusalén fue destruida. En el año 73 el legado Flavio Silva conquistó la fortaleza de Masada acabando con la última resistencia de los 960 zelotes que prefirieron suicidarse antes que ser capturados.
Los legionarios romanos construyen la rampa de Masada. Ilustración por Peter Connolly (Ed. Oxford University Press). En estas circunstancias siempre trabajaban con la coraza puesta y las armas a mano.
La guerra del 66 al 73 fue desastrosa para Israel: Jerusalén destruida, la tierra de Israel bajo administración de guerra, todos los derechos del pueblo judío anulados, la obligación de pagar un impuesto especial por el simple hecho de ser judíos (el fiscus iudaicus), centenares de miles de muertos y un país completamente arrasado que tuvo que volver a empezar desde las cenizas de la total destrucción. Con el Templo destruido, el judaísmo pierde la referencia de culto que pasará a las sinagogas, por lo que la secta de los saduceos desaparece y toma mayor importancia la de los fariseos que, a partir de entonces, liderarán espiritualmente a los judíos. A partir de ese momento, los fariseos excluirán definitivamente a los cristianos de su concepto de nación. Los cristianos nacidos judíos ya no serán considerados sino como un pueblo aparte. Este apartamiento se ve claramente en el evangelio de Juan escrito quince años después de la toma de Jerusalén.
A pesar de gestos como el de Nerva anulando el fiscus iudaicus, la marea mesiánica se extendió por todas las comunidades de la diáspora causando una revuelta entre los años 115-117 que Trajano reprimió con todo su poder. En Alejandría, judíos y gentiles volvieron a masacrarse por las calles hasta que la intervención de Roma devolvió la paz de la que salieron perjudicados, obviamente, los judíos. En Chipre los judíos masacraron a la población gentil siendo reprimidos después por Roma con toda severidad. Todo esto trajo consecuencias gravísimas para los judíos, ya que cada vez era mayor el odio que se les tenía por todo el Imperio. En cada ciudad donde había una comunidad judía sus habitantes, ciudadanos romanos o no, sentían cada vez mayor desprecio y animadversión contra ellos sucediéndose los incidentes que presagiaban un nuevo derramamiento de sangre. Adriano, harto de la situación, ordenó una serie de medidas muy duras como la prohibición de la circuncisión. Otro iluminado mesiánico, Simón Bar Kosiba ("el hijo de la estrella") también llamado Simón Bar Kochba, se alza en armas contra Roma en el año 132 consiguiendo llevar tras él a la mayoría de la población que se lanza a un a guerra desesperada y consigue frenar a los romanos hasta que Adriano envía al experimentado general Julio Severo. Por todo el Mediterráneo los judíos atacaron a los gentiles provocando de nuevo las consabidas matanzas. En 135 Severo toma Jerusalén y se terminan con los últimos reductos aislados.
El emperador Adriano no se anduvo con contemplaciones. Romanos y no romanos pedían un escarmiento ejemplar y Adriano dictó las condiciones de la derrota. Esta vez no les dejaría ni la tierra: El judaísmo fue prohibido en la Tierra Prometida de Israel y el pueblo judío dispersado en una diáspora que despobló Palestina. La religiosidad sacrificial desapareció, con lo que los fariseos fortalecieron aún más el control absoluto y exclusivo de la espiritualidad judía... Pero ya no en Israel, sino fuera de una Tierra Prometida a la que no volverían hasta el siglo XX.

AVION DE COMBATE "TORNADO"



El Tornado entro en servicio en 1980, y finalizo su producción en 1998. El Tornado fue fabricado por Panavia, un consorcio formado por BAE Systems, Daimler-Chrysler Aeroespace y Alenia.
El Tornado es un avión multifunción y esta operativo en cinco versiones: Tornado GR 1 interdicción/ataque, apoyo aéreo cercano, ataque a defensas enemigas.Tornado GR 1A de reconocimiento táctico.Tornado GR 1B de ataque marítimo de largo alcance.Tornado F3 caza de defensa aérea de largo alcance.Tornado GR 4 es la actualización de mitad de vida del GR 1.TORNADO GR 1 Interdictor/Strike (IDS) está en servicio en la Fuerza Aérea Alemana y Marina Alemana (290), la Fuerza Aérea Italiana (90), la Royal Air Force (186) y la Royal Saudi Air Force (96). El avión esta equipado con avanzados censores para la defensa en misiones de bajo nivel, gran penetración, es todo tiempo y día y noche. El avión porta dos cañones de 25mm a los lados del fuselaje. Esta equipado con una amplia gama de armas. Para el apoyo y la interdicción, el avión se equipa de bombas convencionales, de racimo y bombas dirigidas por láser. En la función de supresión de la defensa, se equipa de los mísiles antirradares. Los Tornados de la Fuerza Aérea Alemana están armados con el misil aire-aire IRIS-T con guía infrarroja, fabricados por BGT. El de equipo de navegación incluye los sistemas de radar de mapeo de nivel terrestre de Raytheon, Decca Doppler Type 72, un sistema de navegación inercial digital de tres ejes FIN1010 de BAE Systems. El tornado tiene un piloto automático multi-modo APFD (AutoPilot and Flight Director) de BAE, el sistema TACAN (Tactical Air Navigation) es el AD2770 de BAE Systems o el Alcatel SEL AG Sector-TACAN. El sistema del aterrizaje automático es el Cossor CILS75/76.TORNADO GR 1A es un avión de reconocimiento de bajo nivel y alta velocidad está en servicio en las fuerzas aéreas de Alemania, Italia y de Arabia Saudita. El avión provee reconocimiento en tiempo real, además de registrarlos para el análisis pos vuelo. El sistema electro-óptico abarca tres censores infrarrojos internamente montados unidos a un sistema de grabación en video.TORNADO GR 1B es un avión marítimo de ataque está en servicio en la RAF. El avión se equipa de hasta cuatro mísiles antibarco Sea Eagle. Puede atacar hasta una distancia de 400 millas de la base y lanzar sus armas.TORNADO F3 es un avión de defensa aérea (Air Defence Variant) esta armado con mísiles aire-aire de corto alcance y mediano alcance. Una carga útil típica de sus armas incluiría cuatro mísiles de corto alcance Sidewinder y cuatro mísiles de mediano alcance Skyflash. El Tornado F3 porta el misil aire aire de corto alcance de MBDA ASRAAM que entro en servicio en enero de 2001 y fue operacional en Septiembre 2002. La Royal Air Force actualizo sus F3 para llevar mísiles aire-aire AIM-120 AMRAAM, un sistema de identificación (IFF) 4810 SIFF (Successor Identification Friend or Foe) de Raytheon, y un sistema de navegación inercial de Honeywell. EADS seleccionó un Statemate MAGNUM de I-Logix como la herramienta de ingeniería de sistemas para RWE y una nueva computadora. El programa de actualización debe ser terminado en 2003.TORNADO GR 4 es la actualización que la RAF le hizo a sus GR 1, el primero entro en servicio en 1998 estando operativos en abril de 2001. La entrega final fue en junio de 2003. Los nuevos sistemas han sido desarrollados BAE Systems. El programa implica avances en sistemas, tecnología stealth y avionica. Un bus digital enlaza los nuevos sistemas e integra completamente las ayudas de defensivas del avión. El sistema de armas se configura para controlar el lanzamiento de una amplia gama de armas y puede adaptarse para futuros tipos de armas. Los sistemas de navegación mejorados, incluyen un sistema de posicionamiento global (GPS), el sistema de mapeo de terreno digital de BAE Systems Terprom, y el sistema de navegación inercial láser de Honeywell H-764G (INS), se integran en el sistema principal del avión, operan en la Fuerza Aérea Alemana, la Inglesa, la Italiana, y la Marina Alemana . Esta preparado para operar las 24 horas del día, con cualquier condición meteorológica, y en misiones de caza-bombardero.
Datos Técnicos
Tipo: Avión multifunción, biplaza.
Dimensiones: Envergadura 13.90 metros, longitud 18.06 metros, altura 5.70 metros.
Propulsor: Dos Turbo-Union RB-199-34R Mk 104 cada uno de 40.48 kN de empuje y 73.48 kN con pos-combustión.
Pesos: Vacío 14500 kilos, máximo al despegue 27986 kilos.
Performance: Velocidad máxima a 11000 metros. 2338 Km/h. Radio de intercepción 1800 Km. (subsónico), o 600 Km. (supersónico). Techo de servicio 21000 metros.
Armamento: Dos cañones internos Mauser de 27mm con 180 rondas por arma y mas de 9000 kilos de armas externas en sus siete pilones, incluyendo:Raytheon AIM-9 Sidewinder , AIM-120 AMRAAMTexas Instruments HARMHughes AGM-65 MaverickBritish Aerospace ALARMBombas guiadas por láser tipo PavewayBombas de 450 kilosMW-1 dispensador de municionesMatra ApacheBAE Sky Flash
Constructor: Panavia (BAE Systems

MISIL RUSO " TOPOL"

Publicado por CESAR ACHING GUZMAN en 6:15 PM . miércoles, diciembre 05, 2007 EtiquOpiniones: Ria Novosti
NINGÚN SISTEMA ANTIBALÍSTICO PODRÁ CON EL NUEVO MISIL RUSO 'TOPOL M'
05/ 01/ 2007


Alexander Bogatyriov, RIA Novosti. A mediados de diciembre el presidente Vladimir Putin y el titular de Defensa, Sergei Ivanov, visitaron la división de cohetería emplazada en la localidad de Teikovo, provincia de Ivanovo, donde presenciaron la puesta en servicio del primer regimiento de misiles estratégicos 'Topol M' sin equivalente en el mundo.
Hasta hoy, los cohetes 'Topol M' iban instalados en silos subterráneos o en lanzadores de superficie estacionarios. Las Tropas Coheteriles Estratégicas han incorporado desde 1997 unos 40 misiles de ese tipo. A partir de ahora, el nuevo sistema dotado con el misil intercontinental unificado será móvil y capaz de actuar desde cualquier lugar situado en una zona de posicionamiento bastante amplia. A la vez quedará bien protegido de los medios de reconocimiento del enemigo, será invulnerable a los impulsos electromagnéticos y podrá camuflarse perfectamente con el entorno.
En nuevo 'Topol M' ha conservado las principales características constructivas de su antecesor y ello ha permitido reducir los gastos de desarrollo y despliegue de esa arma en las tropas.
'Topol' puede burlar el más sofisticado sistema antibalístico, como el que ha adoptado EE UU habiendo incurrido en colosales gastos. Precisamente los misiles 'Topol' formarán en un futuro el principal componente terrestre de las fuerzas nucleares estratégicas rusas: llegarán a reemplazar los sistemas incorporados a las Fuerzas Armadas hace más de 20 años.
A modo de información: el peso al despegue del 'Topol M' es de 47,2 toneladas; la carga bélica, 1.200 kilogramos, y el alcance, más de 10.000 kilómetros.
La modernización estratégica coincide con la renovación de todo el Ejército ruso, que en los años 90 del siglo pasado había pasado por una profunda crisis. Hoy ya no se hace hincapié en el incremento cuantitativo de la potencia militar, sino en su perfeccionamiento cualitativo. Es una tendencia que apunta en la mayoría de las principales potencias mundiales y, lo que es importante, corresponde a la situación político-militar configurada en el mundo. La denuncia del Tratado de Defensa Antimisil, la reanudación por EE UU de los ensayos del armamento táctico nuclear, el almacenamiento (en vez de la destrucción) por los norteamericanos de los misiles y ojivas nucleares de Minuteman y otros hechos suscitan preocupación en Moscú y requieren de una respuesta adecuada.
La modernización de las Fuerzas Armadas de Rusia también se debe al recrudecimiento de la competencia entre las principales potencias mundiales por el libre acceso a los recursos primarios, energéticos, científicos y tecnológicos.
Así, en la conferencia celebrada en el marco de la reciente cumbre de la OTAN en Riga, los representantes de EE UU habían comentado la posibilidad de recurrir a la fuerza contra los países que amenazan a la seguridad energética de Europa. Para ello, la Alianza Atlántica dispone de suficientes resortes militares y potencial estratégico.
En esta situación a Moscú no le queda más que preservar sus intereses nacionales mediante una fuerza real, y es por eso que debe prestar cada vez más atención al desarrollo de sus fuerzas estratégicas de disuasión y al perfeccionamiento de su sistema de defensa aeroespacial.
Los misiles 'Topol' han sido adoptados por el Ejército tras la modernización de la aviación de acción lejana y la construcción de los modernos submarinos estratégicos del proyecto 'Borei'. Además, en abril pasado había quedado aprobado el Concepto de desarrollo de la defensa aeroespacial para el período de hasta 2016 y la perspectiva ulterior. Conforme a ese documento, las Fuerzas Armadas de Rusia serán dotadas con novísimos sistemas de alerta temprana, medios de defensa antimisil y control del espacio ultraterrestre, equipos de reconocimiento, comunicaciones y otros.
Para los trabajos de desarrollo y las compras de armamento y material bélico, así como para su modernización y reparación, Moscú se propone gastar en los próximos años casi 5 billones de rublos (unos $200.000 millones).
Es evidente que tales gastos son justificados no sólo con la necesidad de renovar el escudo estratégico del país, sino también con ciertos factores de carácter económico. El auge de la economía nacional permite esperar que pujen rentables sectores de alta tecnología y sean creados miles de nuevos empleos. En este sentido, la modernización de las fuerzas nucleares estratégicas mediante la compra de armamento y material bélico -tales como 'Topol M'- es un derrotero sumamente promisorio. No es casual que las Fuerzas Armadas de Rusia planean comprar el año entrante otra partida de misiles balísticos de la serie 'Topol".

HISTORIA MILITAR ANTIGUA: LA LEGION ROMANA




Originalmente, en la época de los Reyes, la legio englobaba al ejército romano en su totalidad, compuesta de ciudadanos romanos reclutados para las armas. En el campo de batalla formaba al estilo de la falange macedonia, una formación muy cerrada y consistente pero de escasa movilidad en la que los soldados oponían un frente de picas al enemigo. Nada cambió con el advenimiento de la República Romana, en la que la legio se subdividió en dos legiones separadas, cada una bajo el mando de uno de los dos cónsules. Los primeros años de la República se caracterizaron por las continuas invasiones del teritorio romano que realizaban los vecinos de la Urbs. La formación de falange estaba totalmente adaptada para combatir en terreno llano, por lo que mientras que Roma no salió del Lacio no se cambiaron las disposiciones tácticas de la Legión. Fue durante las Guerras Samnitas (guerras intermitentes entre el 343 y el 290 a.C) cuando las legiones se organizaron de un modo más formal, ya que se vieron obligadas a luchar en un terreno montañoso no apto para la falange. Fue también por entonces cuando las campañas empezaron a estar estratégicamente mejor planificadas y el ejército consular se dividió en dos legiones. Debido a esto se pasó del sistema de falange al sistema de manípulos y centurias, más flexible y apto para el terreno montañoso. Más tarde, tras la reforma de Cayo Mario, se adoptó el sistema de cohortes, formadas por unos 480 hombres divididos en 3 manípulos de 160 soldados, pues cada manípulo estaba compuesto por 2 centurias de 80 hombres. Durante el Imperio (al menos desde el año 30 a. C. hasta el año 284 d. C.), la legión era comúnmente reforzada por tropas aliadas, los auxilia, compuestas por soldados que no eran ciudadanos romanos y cuyo propósito principal era apoyar a las legiones romanas en combate, compuestas en exclusiva por ciudadanos romanos. Estas tropas auxiliares eran reclutadas entre mercenarios o entre pueblos cuya habilidad bélica era bien conocida en el mundo antiguo, como los jinetes númidas o los honderos baleares. Su función era generalmente la de actuar como auxiliares de las tropas romanas, principalmente legionarios.
Durante los períodos finales de la República de Roma y la Roma Imperial, las legiones desempeñaron un rol político importante, al tiempo que se profesionalizaban completamente. Sus acciones podían asegurar el destino de un Emperador romano, o destruirlo. Un ejemplo es la caída de Vitelio en el Año de los cuatro emperadores, decidida en el momento en que las legiones del Danubio eligieron apoyar a Vespasiano. Cerca del siglo I a. C., la amenaza demagógica de las legiones quedó claramente identificada. Los gobernantes no podían alejarse de sus provincias con sus legiones. Cuando Julio César cruzó el río Rubicón para dejar sus provincias y trabarse en armas en Italia, se precipitó una crisis constitucional.

Organización [editar]

Aspecto de un centurión del año 70 d. C.
En la República, la existencia de las legiones fue efímera. Con excepción de las Legiones I a IV, que formaban el ejército consular (dos por cónsul), las otras unidades se reclutaban por campaña. El carácter permanente tuvo lugar fundamentalmente por cuestiones internas: en particular para garantizar su lealtad al Emperador, y no a sus generales. Durante el Imperio, la legión fue estandarizada, con símbolos y una historia individual, en donde los hombres servían con orgullo. Las legiones eran comandadas por un legado o legatus. Rondando los treinta años de edad, usualmente serían senadores por tres años. Los subordinados inmediatos del legado, serían seis tribunos militares elegidos: cinco oficiales regulares y el sexto, un noble representando al Senado. Había un grupo de oficiales prestando servicios médicos, ingenieros, cronistas y el praefecti castrorum (prefecto o comandante de campo), que había servido como primipilum, o primer centurión, siendo éste un personaje muy respetado. Por debajo del primipilo se hallaban los centuriones, que tenían como subordinado a un optio. Por debajo se hallaba la masa de legionarios, entre otros especialistas como sacerdotes y músicos.
A mediados de la República, las legiones se componían de las siguientes unidades:
Caballería o equites. Esta era originalmente la unidad más prestigiosa, donde los romanos jóvenes y saludables comenzaban a destacarse antes de iniciar sus carreras políticas. El equipamiento necesario era pagado por cada jinete, y consistía en un caballo, un escudo redondo, casco, armadura corporal, espada y una o más jabalinas. La caballería era excedida en número en la legión. En un total de cerca de 3000 hombres, habría apenas unos 300 jinetes, divididos en 10 unidades de 30 hombres. Al mando de cada unidad, había un decurión. A esta caballería pesada se sumaba una caballería ligera que reclutaba ciudadanos más pobres y jóvenes de buena salud, pero sin la edad suficiente para entrar en la hastati o en la equites.
Infantería ligera o vélites. Los velites eran básicamente lanzadores de jabalina y hostigadores en general, y no tenían una organización formal precisa o una función en el campo de batalla. Eran utilizados según la necesidad y provenían de los estratos económicamente más bajos de la sociedad.



Armas de un legionario. Se puede ver la espada corta (gladius) y el pílum Infantería pesada. Era la unidad principal de la legión. Se componía de ciudadanos legionarios que pudieran pagar el equipo compuesto de casco de bronce, escudo, armadura y lanza corta (pilum). El arma preferida era el gladius, un tipo de espada corta. La infantería pesada estaba subdividida de acuerdo a la experiencia de los legionarios en tres líneas separadas:
Los hastati (sing. hastatus)eran los más jóvenes y formaban la línea delantera. Iban armados con dos pila de distintos pesos, para que una tuviera más alcance y la otra perforase los escudos. En el cuerpo a cuerpo, usaban la espada. Como armadura era común el uso de placas de bronce sujetas con correas de cuero, que tapaban el corazón y parte del pecho. También utilizaban casco de bronce y el scutum (escudo largo romano).
Los príncipes (sing. princeps), hombres con edades rondando los 30 años, componían la segunda línea de la legión e iban armados al igual que los primeros, pero en lugar de la placa del pecho, podían pagarse una coraza de cota de malla de anillos.
Los triarii (sing. triarius)eran los soldados veteranos y alineados atrás, que sólo entraban en combate en situaciones extremas. A diferencia de los príncipes, en lugar de los pila manejaban una lanza larga, formando una sólida falange erizada de puntas de lanza que contuviera al enemigo.
Cada una de estas líneas estaba subdividida en manípulos, la menor subunidad del ejército, compuestas de dos centurias comandadas por el centurión mayor. La centuria como unidad de combate estaba formada por 80 hombres. Su nombre viene dado por ser la unidad que acompaña al centurión. Suele pensarse erróneamente que poseían 100 hombres porque se asocia centuria a ciento, y eso es totalmente equívoco. Cada centuria tenía su estandarte y estaba compuesta por diez unidades llamadas contubernia. En un contubernio había 8 soldados compartiendo tienda de 4 plazas (los otros 4 estarían siempre de guardia), piedra de moler, una mula y un caldero (dependiendo de la duración de la travesía).
En batalla, los manípulos estaban organizados comúnmente en una formación cuadriculada llamada quincux. Los manípulos de príncipes cubrían los espacios abiertos dejados por los hastati, siendo cubiertos los propios por los manípulos triarii.

Cuando se desplegaba una legión en el combate, cada centuria formaba normalmente un cuadrado de 10 hombres de frente por 8 de fondo. Así, una centuria se colocaba tras la otra y formaba un manípulo, constituyendo un cuadrado de 10 hombres de frente por 16 de fondo. En las crónicas de Polibio y Vegecio se relata que el espacio entre filas era de tres pies, siendo entre columnas de cuatro pies (tomando como referencia que un infante pertrechado ocupa un espacio de dos pies de ancho por uno de fondo -60 x 15 cm-, deducimos que cada centuria podía ocupar un cuadrado aproximado de unos 50 pies de frente por 40 de fondo, es decir, 15 metros por 12).
En las cohortes, los tres manípulos formaban juntos en línea, pero dejando una distancia entre sí suficiente como para que la segunda centuria de cada manípulo pudiese ocupar el espacio entre las centurias situadas al frente. Esta formación, dispuesta con tres centurias de frente por dos de fondo, ocuparía un espacio en el campo de batalla de aproximadamente unos 75 m de frente, pero teniendo que dejar un espacio de 15 m con referencia a la cohorte situada en su flanco izquierdo, de forma que su centuria situada en la segunda línea a la izquierda pudiera desplegarse en este espacio.
Las cohortes generalmente se disponían en tres líneas denominadas acies, o al menos para César la formación en "triplex acies" es la habitual. En caso de que se contase con pocos efectivos, también se podía formar en "acies duplex", pensada para poder mantener un mismo frente de batalla ante un enemigo superior en número, evitando así el ser superado por las alas y, una vez envuelto, derrotado. Dado que una legión estaba formada por 10 cohortes, en la formación de triplex acies se obliga a que una línea tenga una cohorte más que las otras dos, siendo habitual el despliegue en el campo de batalla de cohortes de distintas legiones, eso sí, procurando que las cohortes de una misma legión estuvieran próximas unas a otras.

Las reformas de Mario [editar]
Artículo principal: Reformas de Mario
La división de la infantería en secciones especializadas, hastati, príncipes y triarii, desaparecerá con la reforma de Cayo Mario, a finales del siglo II a. C. A partir de la reforma, la infantería legionaria constituye un cuerpo homogéneo de infantería pesada, sin distinciones por razón del armamento o la edad de los soldados, aunque pervivió de algún modo en la nomenclatura de los empleos de la oficialidad con fines de escalafón. Del mismo modo, se eliminó de la legión el contingente de vélites, que ya estaba totalmente en desuso: la infantería ligera de las legiones primitivas era muy poco efectiva, como se demostró una y otra vez durante las Guerras Púnicas, y fue sustituida por cuerpos especializados de "auxiliares", que en la época imperial procedían de levas entre los indígenas de las diversas provincias, agrupándose según su origen étnico y conservando su indumentaria y estilo peculiar de combate.

Testudo o formación en tortuga.
Esta reforma se debió a la necesidad de crear un nuevo contingente militar para defender el territorio romano tras las gravísimas derrotas sufridas en las guerras contra cimbrios y teutones, dos tribus germánicas que habían atravesado las fronteras romanas en el transcurso de su migración hacia la Galia, entre los años 106 y 105 a. C. Estas derrotas, de proporciones catastróficas, junto con el progresivo desinterés por la milicia por parte de las clases sociales superiores, implicaban que la cantidad de hombres disponibles para combatir era demasiado exigua, y supusieron el paulatino abandono del concepto "ejército de ciudadanos" o ciudadano-soldado por parte de Roma. Mario instituyó un ejército profesional de nueva planta, reclutado entre las clases sociales inferiores, los infraclassem, hasta entonces exentos del servicio militar. A partir de este momento, el legionario es un soldado profesional, que recibe una paga por su servicio y la promesa de mejoras económicas una vez concluido.
Pero esto implicaba también un grave riesgo para la estabilidad de la República, ya que a partir de este momento los soldados con frecuencia depositaban su lealtad mas en su comandante que en su metrópoli. Más aún cuando determinados generales armaban y financiaban legiones de su propio bolsillo (como hizo Cesar en la guerra de las Galias). De ahora en adelante, el ejército se convierte en un factor decisivo en la vida política romana, puesto que cualquier personaje que cuente con el apoyo de las legiones puede utilizarlas como herramienta para obtener el poder.
Desde entonces, las cohortes, de las cuales habría diez por legión, sustituyen a los manípulos como unidad táctica básica. Cada cohorte se compone de 6 centurias y es liderada por un centurión pilus prior. El centurión mayor de la legión es llamado primus pilus, un soldado de carrera y asesor del legado.
Las diez cohortes que integran la legión van numeradas, obviamente, del I al X, pero están organizadas jerárquicamente: la Cohorte I tiene el doble de soldados que las demás, generalmente la componen los más veteranos y se despliega en primera fila. Por el contrario, la cohorte X despliega en segunda fila y está compuesta por los soldados más bisoños. Este desdoblamiento de la primera cohorte podía en ocasiones extenderse a las demás, hablándose en este caso de cohortes miliarias. El desdoblamiento o duplicación de efectivos no se realizaba aumentando el número de centurias sino el de soldados, pasando cada centuria a tener unos efectivos teóricos de 160 hombres.
Por lo tanto, una legión normal se componía de alrededor de 6.000 hombres de armas, 300 jinetes y de un gran número de discípulos, sirvientes y esclavos. Las legiones que desplegaban 6.000 efectivos en batalla permanecieron inalterables hasta los tiempos de Diocleciano, en la que se redujo el número de soldados por unidad a unos 1000 para quitar poder a los comandantes. En ciertos periodos de la historia de Roma no se cumplieron estos estándares, por ejemplo: en ciertos períodos de la guerra civil, Julio César tenía sólo 3.500 hombres por legión, aproximadamente.
Por otra parte, desde la época de Julio César, las legiones incluían un tren de artillería bastante completo: cada centuria estaba equipada con una carroballista, una gran ballesta montada encima de un carro, y cada cohorte con una catapulta, lo que no sólo incrementaba la potencia de fuego de la legión en el combate a campo abierto, sino que servía también para la guerra de asedio.
Este pequeño ejército, capaz de batirse por sí solo en casi cualquier modalidad militar, arrastraba (especialmente en la época imperial) una gran cantidad de personal civil no directamente relacionado con la legión: comerciantes, prostitutas, "esposas" de legionarios (que no podían contraer matrimonio), que al establecerse en torno a los campamentos permanentes o semipermanentes acababan dando lugar a auténticas ciudades.
En principio, era requisito imprescindible para ser legionario el poseer la ciudadanía romana.

Auxiliares [editar]
Surgen por pura necesidad táctica, dado que la infantería pesada legionaria precisaba el apoyo de otros cuerpos de caballería e infantería ligera. Tras la reforma de Mario aparecen ya cuerpos irregulares de caballería, que reciben el nombre de auxilia, siendo disueltos al finalizar las campañas. Pero es tras la Guerra Social (91-89 a. C.) cuando los auxilia reciben el impulso definitivo al desaparecer las Alae Sociorum. Igualmente, cuerpos de arqueros, honderos y caballería son reclutados, muchas veces mediante levas forzosas, entre los diferentes pueblos del Mediterráneo.
No obstante, fue César quien sentó las líneas básicas de lo que luego serán los auxiliares imperiales al reclutar entre galos y germanos unidades de caballería. Por otro lado, los cuerpos de infantería auxiliar parecen haber sido más bien una apuesta de Augusto.
En cualquier caso, son pequeños destacamentos que acostumbran a acompañar a una legión ejerciendo una función auxiliar –en todos los sentidos de la palabra-, pero que también pueden actuar independientemente. Su principal característica es que –salvo excepciones- están compuestas por individuos que no son ciudadanos romanos, existiendo fundamentalmente dos tipos de unidades, tradicionalmente asociadas con caballería e infantería, que reciben el nombre de ala y cohors, respectivamente. Caso aparte serían las cohortes equitatae, constituidas por un núcleo fuerte de infantería y un pequeño destacamento de caballería.
Todas ellas podían ser quinquinariae o miliariae, es decir, de quinientos o mil hombres. Sin embargo, los estudios más recientes confirman lo que ya Cheesman apuntaba a principios de la centuria pasada: esta estructura numeral es demasiado rígida como para ser cierta.
Las excavaciones de los barracones de los soldados –así como las informaciones del Pseudo-Higinio - arrojan estos datos: semeja que las cohortes quinquinariae estarían formadas por seis centuriae de 80 hombres –al cargo de un centurión- y la miliariae por diez, lo que nos arroja unas cifras de 480 y 800 hombres, respectivamente. En cuanto a las alae, las miliariae estarían formadas por veinticuatro turmae de 30 hombres –a los que hay que sumar un decurión y un portaestandarte, en total, 32- y las quinquinariae por dieciséis turmae, con cifras totales de 768 y 512 equites.
Por lo que a las equitatae se refiere, la situación se complica, pero todo parece indicar que serían unidades de seis o diez centurias y cuatro u ocho turmae, según la dualidad antes expuesta.
Aun así, parece que la diferenciación entre unidades quinquinariae y miliariae es fruto de los turbulentos acontecimientos de los años 68-69 –aunque en el caso de las alae parece haber algunos escasos ejemplos anteriores- y que desde la época Flavia habría una clara tendencia hacia el reclutamiento de unidades miliarias. Éstas –tanto alae como cohortes- estarían comandadas por tribunos, mientras que las otras lo estarían por prefectos –ambos de rango ecuestre- (Cheesman, sin embargo, dice que las alae miliariae estarían mandadas por prefectos). El primero de los centuriones o decuriones recibe el título de prínceps y ocupa un escalafón inferior al subprefecto, asistente del oficial al mando de la unidad. Queda por mencionar el hecho singular de las cohortes Civium Romanorum, igualmente auxiliares, pero compuestas bien por ciudadanos romanos –libertos que no podían enrolarse en las legiones y que se habrían reclutado en situaciones de emergencia-, bien por peregrini que recibirían el título como premio por un hecho de armas destacado. El título sería conservado en lo sucesivo por la unidad, pese al licenciamiento de las tropas premiadas (los auxiliares se licenciaban con honores tras 25 años de servicio), y estaría bajo el mando de un tribuno.
Por lo que se refiere al numerus, en principio designa a cualquier unidad que no se atenga a la regularidad de las antes mencionadas, como puede ser el caso de las guardias de corps de oficiales o cargos administrativos, pero en la forma en que los numeri logran un mayor éxito es como unidades auxiliares, aunque se diferenciarían de las anteriores por su organización interna. Así pues, los numeri son lo que en origen eran los cuerpos auxiliares: unidades de nativos reclutados que mantienen su estructura jerárquica y organizativa propia. Son, por así decirlo, un cuerpo de irregulares. Parece que su desarrollo desde el siglo II vendría a paliar la carencia de armas y modos de combate tradicionales que se produjeron con la paulatina romanización del modo de combate de los auxiliares. Esto anuncia y explica en parte el ulterior reclutamiento de grupos de germanos, sármatas, iranios o mauritanos –muchos de ellos derrotados en batallas por los romanos y desplazados a otro frente del Imperio- que se da durante el Tardoimperio e incluso en Bizancio en época Justinianea.
Otros cuerpos, como la marina, en estos momentos centralizada en las flotas de Miseno y Rávena para el Mediterráneo, así como en las periféricas de Britania, el Rin o el Danubio, sobrepasan ya nuestro marco de estudio. En cuanto a las milicias urbanas que existieron, nunca fueron usadas en los conflictos externos o como tropas de choque. Así y todo, para un Imperio tan extenso como el romano, los 240.000 hombres en armas ofrecidos por Tácito o los 315.000 que se estipulan para inicios de la década de 160 son escasos, y no digamos las cifras entre 180.000 y 220.000 hombres para los siglos I-II d. C. que ofrece Cheesman.
El Tardo imperio. Andando el tiempo, conocemos mal lo que ocurrió con el ejército en el transcurrir de la llamada “Anarquía militar” pese al triste protagonismo del mismo en estos años. Sin lugar a dudas, muchas de las tendencias anteriores se acentuaron, lo que, junto a notables permanencias, conformó lo que será el ejército del Bajo Imperio. Cheesman señala que, desde el edicto de Caracalla, la diferenciación entre cuerpos auxiliares y legiones se hizo cada vez más accesoria, de modo que la única señal distintiva era su diferente entrenamiento. Desde luego, el auge de los numeri y el edicto se combinaron para hacer de los auxiliares una unidad sin razón de ser. Sin embargo, la legión conservó largo tiempo su carácter elitista y su superior preparación como señales distintiva.
No obstante, si en algo se centra la discusión acerca de la organización militar del Tardoimperio es en la cuestión acerca de los cuerpos de limitanei y comitatenses. La tradición ha querido ver en los primeros unas fuerzas fronterizas, como su propio nombre (ribereños) indica, y en los segundos un conjunto de fuerzas móviles con cierto carácter de élite. De todo esto se han derivado numerosos debates que, muy a menudo, han venido a caer en errores de apreciación y convencionalismos más o menos inventados tiempo atrás. Así, los limitanei son poco más que colonos armados, mientras que los comitatenses son los verdaderos soldados profesionales. Por sentido común, cualquier clasificación estricta en historia supone otorgarle al pasado una simplicidad que únicamente esconde nuestro desconocimiento. Las realidades siempre son más complejas. Por lo que revelan nuestras fuentes, los limitanei son el conjunto de tropas asignadas a una determinada región, encontrándose bajo la dirección del dux de la misma. Por su parte, los comitatenses están ligados más directamente al emperador o a sus hombres más allegados. Esta clase de unidades se encuentran por lo general asentadas en las provincias interiores, actuando como garantes ante una revuelta interna o el levantamiento de un usurpador. Además, se desplazan con mayor facilidad –que no rapidez-, al no estar asignadas a ningún territorio en el que tuviesen que ejercer labores civiles o administrativas, de las que más adelante hablaremos. A mayores existían, dentro de esta gran división del ejército, unidades de naturaleza y tamaño diverso a las que no nos referiremos por falta de de espacio, pero que verdaderamente merecen una mayor atención por parte de la literatura especializada, a menudo obcecada por los oropeles de la época altoimperial.

Adiestramiento [editar]
El adiestramiento cumplía dos funciones: fortalecer el cuerpo y enseñar las técnicas de combate individual y formaciones.
Las marchas eran una parte muy importante debido a su importancia táctica, cuanto más rápido se marche antes se entra en combate. Las marchas se hacían regularmente sin importar el tiempo. Todos los soldados iban cargados con un equipo de unos 25 kg y recorrían una distancia de 30 km en cinco horas.
Los legionarios también aprendían a construir campamentos donde pernoctar tras las jornadas de marcha.
Otra parte del entrenamiento era, sin duda, el aprendizaje de las formaciones, ya que eran estas, las que diferenciaban una legión romana de un grupo de bárbaros. Los legionarios sabían ejecutar relevos de líneas, formaciones de tortuga y despliegues de todo tipo.
Los legionarios se ejercitaban con armas falsas lastradas, para que de esa manera las armas normales resultaran más ligeras.
Por último hay que hablar de la disciplina. A los legionarios se les enseñaba a obedecer ciegamente las órdenes, siendo, los que las desobedecían, seriamente castigados mediante linchamientos, apedreamientos o diezmos, que eran ejecutados por sus compañeros.

Símbolos [editar]

Legionarios con aquilifer al frente y "signum" detrás.
Desde la reforma de Mario –alrededor del año 104 a. C.-, se ha venido priorizando en el seno de la legión una de las enseñas tradicionales que estos cuerpos solían llevar al campo de batalla. Se trata del águila romana, que se impone como símbolo legionario por antonomasia, desplazando al lobo, al toro, al jabalí y al caballo, muestras de animales totémicos pertenecientes a una sociedad campesina. Las águilas se realizan en metales nobles –plata primero, oro después- y se guardan celosamente en el "aedes signorum" o santuario del campamento. La pérdida de las águilas, como les sucedió a Craso o Marco Antonio en Oriente o a Varo entre los germanos, es el mayor deshonor que puede sufrir un cuerpo legionario. El suboficial al cargo del águila era el "aquilifer".
A mayores, existen otro tipo de estandartes, como los "signa", "imagines", "vexilla" o "dracones":
El "signum" es el estandarte de cada centuria: rematado en forma de asta o mano –en recuerdo del antiguo manípulo-, se decoraba con guirnaldas, cruces y discos. En los cuerpos auxiliares, los "signa" incluyen imágenes de los emperadores, con lo que el segundo tipo de estandartes -las "imagines"- es privativo de las legiones.
Por su parte, el "vexillum" es la bandera que marca la posición del general en el campo de batalla, pero también es la enseña de los destacamentos irregulares, por lo que éstas reciben el nombre de "vexillationes". Se cuelgan de una barra cruzada al mástil de la enseña.
El "draco" es una cabeza de animal en bronce con las fauces abiertas, a la que se añade un tubo de colores y que al agitarlo producía un ruido sordo. Los portadores de estas enseñas eran, respectivamente, los "signiferes", "imaginiferes", "vexillarii" y "draconarii".
El culto a las enseñas se realizaba con carácter permanente mediante la deposición en el "aedes". Sin embargo, existen ocasiones especiales en las que se honran los "signa" y "vexilla" (Rosalia Signorum), las águilas legionarias (natalis aquilae, Honos Aquilae).

Condecoraciones [editar]
Las condecoraciones del período republicano consistían en coronas, habiéndolas de varios tipos:
Corona gramínea: se concedía por salvar a un ejército.
Corona cívica: se concedía por salvar la vida de un compañero, estaba hecha de hojas de roble.
Corona muralis: se concedía al primero en coronar la muralla enemiga.
Corona vallaris: se concedía al primero que asaltara la trinchera enemiga.
Corona navalis: premiaba la captura de un barco.
En la época imperial se añadieron las phalerae, los armillae y los torques.
Los soldados de alto rango también podían conseguir condecoraciones:
Centurión jefe y tribunos subordinados podían conseguir una lanza de plata.
Tribuno jefe podía conseguir 2 coronas de oro, dos lanzas de plata y dos estandartes pequeños de oro.
Los legados podían conseguir hasta tres juegos de condecoraciones.
Los cónsules y gobernadores podían conseguir 4 juegos.
No obstante la máxima condecoración no era ninguna medalla ni corona sino un Triunfo

Referencias y lectura complementaria [editar]
Service in roman army, R. Davies, Edinburgh, 1989
Roman Warfare, Adrian Goldsworthy
El ejército romano, Adrian Goldsworthy, Akal, Madrid, 2005
El ejército romano, Yann le Bohec, Ariel, Madrid, 2004
Historia de la Guerra

HISTORIA MILITAR ANTIGUA: LOS CENTURIONES DE ROMA


Centurión romano
Centurión romano, oficial del Ejército romano, tenía a su cargo una unidad de 100 hombres o centuria y era la base de la legión. El Ejército romano estaba dividido en legiones de aproximadamente 6.000 hombres. A su vez, éstas se dividían en grupos más pequeños, más fáciles de disciplinar y maniobrar. La primera división era de diez cohortes, cada una de las cuales estaba formada por seis centurias.
Había aproximadamente 60 centuriones en cada legión y aunque había diferentes graduaciones, su categoría era más o menos similar. La excepción eran los centuriones de la primera cohorte, más grande que las restantes y que estaba compuesta en realidad por cinco cohortes. Los centuriones de esta cohorte eran los más antiguos; el cargo más importante era el de primus pilus. Ello implicaba el privilegio de tomar parte de los tribunales militares en los consejos de guerra y ser comandantes de legión.
Los centuriones normalmente eran de clase plebeya, que habían ascendido desde el rango de soldado regular. Su paga era muy alta (cinco veces más que la de un pretoriano), y tenían buenas perspectivas de retiro.

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F-18 español lnza misil "TAURUS"

El Ejército prueba su 'arma estratégica'
Dos F-18 españoles lanzan con éxito el misil Taurus, de 350 kilómetros de alcance
MIGUEL GONZÁLEZ - Madrid - 14/06/2009


Un caza deja caer un proyectil de 5,1 metros y 1.400 kilos. A los pocos segundos, el motor del misil se enciende y éste comienza su viaje autónomo, a casi 1.000 kilómetros por hora (0,9 Mach) y a sólo 30 metros del suelo. Su sistema de navegación (inercial, GPS y de reconocimiento del terreno) le conduce hacia su objetivo, a 350 kilómetros de distancia. Cuando lo identifica, se eleva y cae en vertical sobre él.



Imágenes como las que se reproducen en esta página no son nuevas. Lo que las hace diferentes es que el avión es un F-18 español. Y el misil, uno de los dos Taurus KEPD 350 lanzados por vez primera a mediados del pasado mes de mayo. Una bomba de precisión capaz de colarse por una ventana y de perforar un muro de cuatro metros de grosor. Sin duda, el arma más poderosa de las Fuerzas Armadas españolas. Y también la más cara: unos 950.000 euros por unidad.
Los F-18 españoles que participaron en los bombardeos de la OTAN en Bosnia en 1995 lanzaron bombas GBU-16 de 453 kilos y guiado láser. Los pilotos debían ver su objetivo, a través del iluminador FLIR/LTDR, lo que les obligaba a exponerse a las defensas antiaéreas. No hay, sin embargo, defensa capaz de alcanzar un avión a una distancia equivalente a la que separa Madrid de Alicante. Ni de interceptar un misil que está diseñado para ser indetectable por el radar y vuela a ras del terreno.
El 24 de junio de 2005, el Consejo de Ministros aprobó la compra de 46 misiles Taurus KEPD 350 (y otros dos para entrenamiento en tierra) por 57,39 millones de euros. La firma de ingeniería Sener es la contratista principal, aunque los misiles los fabrica la germano-sueca Taurus Systems GmbH, participada por la compañía europea EADS.
España recibió sus dos primeros misiles en octubre de 2007 y se convirtió en el segundo usuario del Taurus tras Alemania, que ha adquirido 600. Para el Ejército del Aire español supone un salto cualitativo sumarse al selecto club de los que tienen misiles de crucero de alcance medio. Pero el Taurus es inútil sin un avión que lo lance y su integración en el F-18 ha sido la tarea del Centro Logístico y de Experimentación (Claex).
Para verificar su eficacia, dos F-18 del Claex y dos del Ala 12 se desplazaron en mayo al polígono de tiro de Overberg, en Suráfrica. ¿Por qué tan lejos? Porque no hay en España ni en Europa un campo de las dimensiones y características adecuadas.
La Operación Cruz del Sur desplazó a 70 militares, así como aviones de reabastecimiento en vuelo (B-707), de transporte (C-130 y C-295) y de búsqueda y salvamento (Fokker 27), al otro extremo del continente africano, en un viaje de más de 8.500 kilómetros, con una única escala en Libreville (Gabón).
Tras varios ensayos, lanzaron dos misiles operativos, a los que se reemplazó la cabeza de guerra Mephisto (cargada con 500 kilos de explosivo) por un kit de monitorización de parámetros. Al margen del precio de los Taurus y del propio despliegue militar, sólo el uso del polígono costó 631.359 euros.
"Los misiles más caros son los más baratos", dice un general del Ejército del Aire, parafraseando a Florentino Pérez. "No sería lógico usarlos para destruir un tanque, pero sí una planta nuclear. Es nuestra arma estratégica".

ISRAEL.... ( 1 parte)



En Junio de 1967 se produjo en el Medio Oriente una de las victorias militares más brillantes que cualquier fuerza armada haya infligido a un enemigo numéricamente superior en efectivos y equipos. Planificada minuciosamente y llevada a cabo con el objetivo de lograr la conquista de territorios de los países enemigos que en el futuro fueran vitales para vigilar los movimientos militares de dichas naciones y negociar la paz, que a la fecha, no termina de llegar. Israel logró una victoria en escasamente cinco días y es precisamente a este corto período de tiempo que se dió en llamar "La Guerra de los Seis Días", donde fueron aplastados los ejércitos de Egipto, Jordania, Siria, Líbano e Irak.
Los meses previos a Junio, la IAF se entrenó largamente y ejecutó una y otra vez, hasta el agotamiento, los posibles ataques sorpresa a la aviación árabe, empleando para ello aviones Mirage III CJ. El Gobierno Israelí se encontraba ante la disyuntiva de dar o no el primer golpe, sin embargo ante la amenaza que representó el amplio desplazamiento de fuerzas militares en las zonas fronterizas, al amanecer del 5 de Junio despegaron los Mirage con destino a las bases aéreas egipcias.
Durante las siguientes tres horas, unos 200 aviones israelíes tomaron parte del ataque a nueve bases aéreas de Egipto situadas, dos en la península del Sinaí, tres cerca del canal de Suez, dos cercanas a Alejandría y dos cerca del Cairo.
Jordania, Siria e Irak no escaparon a esta realidad y al mediodía del mismo día, ya se podían divisar densas columnas de humo procedente de sus principales bases aéreas. Durante los sucesivos cinco días de intensos combates, el apoyo aéreo de los Mirage, los Super Mystère y Ouragan a las fuerzas de tierra de Israel garantizaron una victoria, que tuvo como consecuencia, la anexión de la península del Sinaí (Egipto), las alturas del Golán (Siria) y buena parte del territorio occidental de Jordania, con Jerusalén incluida.
Los pilotos israelíes destruyeron a más de 375 aviones enemigos en tierra y obtuvieron 58 victorias aéreas, de estas, 48 fueron realizadas por los Mirage con el uso de cañón y otras pocas, con el misil de guía infrarroja Shafir 1 de desarrollo israelí. Los aviones árabes derribados por los Mirages fueron: 18 Mig-21, 12 Mig-19, 12 Mig-17, 5 Su-7, 1 Hunter libanés.A partir de entonces, el Mirage se lleno de notoriedad y gloria gracias al suceso que obtuvo en el conflicto árabe-israelí; apenas 10 Mirage III CJ fueron derribados y en la mayoría de los casos fue por armas antiaéreas.


El Mirage de factura israelí construido por la Israelí AirCraft Industries (IAI) fue denominado Nesher y las entregas se iniciaron en el año de 1.972. No obstante, las necesidades de la IAF indicaban que se requería un caza con un motor de mejores prestaciones y mayor empuje. A raíz de la adquisición de los aviones F-4E Phantom con motores GE J79, se iniciaron los estudios para adaptar este motor a la célula del Mirage, lo que obligo a un rediseño de la parte posterior del avión, con la ganancia de un 35% mayor de empuje.La combinación de la célula de Mirage 5, el motor GE J79 y las aletas embrionarias (canards) dió origen al Kfir (Cachorro de León), efectuando su primer vuelo en el verano de 1.973 y el 20 de julio de 1.976, en el aeropuerto Ben Gurrion de Tel Aviv, se hizo la presentación oficial a la prensa de dos ejemplares de Kfir C2.Esta aeronave fue dotada con el radar Elta EL/M-2001B del tipo pulsos Doppler, el cual suministra la información telemétrica (aire-aire aire-tierra), además, se incluyo el presentador frontal de datos Israel Electro-Optics y un sistema digital de navegación inercial. La empresa IAI no freno allí su desarrollo del Kfir y, después de la experiencia ganada en el diseño del avión Lavi, algunas de estas son aplicadas en el desarrollo y puesta en servicio de una nueva versión denominada Kfir C7, utilizado por la fuerza Aérea de Colombia y, la última versión, el Kfir CE, con mejores prestaciones y capacidades que el C7 con respecto a la planta motriz y la aviónica de última generación, el cual es operado por la Fuerza Aérea de Ecuador.